Con las orejas tiesas

Que exhibición de Contador, que burrada. Porque una cosa es ganar el Tour y otra muy diferente es hacerlo arrasando en la montaña y ganando una crono. Se trata de algo que la fisionomía de este hombre no parece permitir ¿verdad? yo siempre creí que sería un tremendo escalador, lo ves finito, con un desarrollo suave y ese pedaleo saltarín, y te crees que es un superclase, pero ¿ganarle a Cancellara una crono del Tour? Uff, jamás lo habría esperado.

contador mont venteux

Con una pierna ganó a estos dos

Por eso ando muy pendiente de este hombre, porque estas exhibiciones en el ciclismo moderno sólo pueden acabar de dos formas: con cinco Tours (o más) o con dos años de suspensión.

No se trata de acusar gratuitamente a nadie. El ciclismo es el deporte más perseguido en el tema del dopaje. O, para ser completamente exactos, el deporte donde más gente, más grandes nombres, pillan con el carrito del helao. Y recuerdo perfectamente que cada vez que me he emocionado con alguna gesta no han pasado ni unos meses para que me los mandaran a su casa.

Los duelos Ullrich-Pantini, que prometían ser de una dimensión desconocida, acabaron como el rosario de la aurora: al primero no le dieron ni el Tour del 96 que le quitaron a Rijs, y al segundo le echaron a dos días de acabar el Giro y vestido de rosa (no voy a entrar en su tragedia personal, que no me apetece). Iban Basso se iba a comer el mundo con esa elegancia, con esa pinta de jugador de voleybol. Roberto Heras coleccionaba vueltas a España, y guiaba a Armstrong monte arriba llegando a quedarse ambos solos. Landis hizo la etapa más emocionante, brillante, vibrante, CICLISTA, de los últimos quince años (tras Chiapucci en Setrieres) camino de Morzine. Ricco y Sella hicieron del Giro del año pasado algo que recordaba a los años 70. O sea, TODO, joder, TODO lo que ha sido realmente especial en el mundo del ciclismo se ha emporcado hasta la nausea.

Landis realizó la gesta suprema del ciclismo moderno

Landis realizó la gesta suprema del ciclismo moderno

Y ahora llega Contador y, a medio camino de la edad perfecta de un ciclista, se zampa todas las grandes vueltas que corre, y con una superioridad que recuerda a los del Olimpo de este asunto. Ay. Como que duele. Como que da miedo.

Dado que mi fe en la limpieza del ciclismo necesita de un lustro para recuperarse no puedo menos que esperar a que aguante. O no, en el fondo me da igual, pues creo que la gesta es imborrable. Es como los regalos del día de Reyes, que sabes que te los ha comprado tu mujer, pero hacen ilusión igual.

26 julio 2009. Etiquetas: , . Ciclismo. Deja un comentario.

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