NCAA, pre-week 5: esto solía molar
¡Vaya! ¡¡Un Georgia-LSU!!

Classic
Pero, bah, es que no motiva. NADIE, voy a repetir, NADIE se cree que los Tigers sean el #4 de la nación. Y han jugado por debajo de cualquier nivel medianamente aceptable todo el año. Mientras que Georgia… mierda ¿que ha hecho Georgia? ¿Ha empezado su temporada? Yo me acuerdo de que perdieron con Oklahoma State en el inicio y hasta hoy.
Pero, mira tú, resulta que han conseguido victorias si no convincentes, si que respetables, como son las de South Carolina, Arkansas y Arizona State. No me preguntéis cómo porque no tengo ni la más remota idea. Lo que si es verdad es que están atacando bien, con regularidad, y con eso me vale: se van a cargar a los Tigers.
La conclusión, no obstante, que hay que sacar de este partido es que la SEC empieza a calentarse: yu-hu.
En otras noticias de “esto solía molar” y “eh, oye, ¡hay que ver este partido que es la SEC!” tenemos el Auburn-Tennessee. Que levante la mano el que pensaba que Auburn iba a ser un festival ofensivo (aplausos para el bueno de Gus Malzahn, un puñetero genio ofensivo)
NCAA, pre-week 5: ¿el fin de la farsa?
Si Washington gana a Notre Dame, definitivamente.

A suceder a Forcier
Hay claras sospechas de que el magnífico partido que nos dieron Michigan y Notre Dame, y que nos hizo pensar a muchos que ambos programas habían recuperado mucho pulso, sólo se trató de fuegos artificiales entre dos mediocres que tampoco es que vayan mucho más allá de lo que lo fueron el año pasado.
Hombre, Michigan ya ha ido más allá al ganar la friolera de cuatro partidos (¡wow!) pero es que más acá era imposible. Pero las señales que ambos han emitido, desde entonces, han sido decepcionantes.
Y, en esto, que llegan los Huskies a jugar contra los católicos y, oh, estos son los mismos que casi desenmascaran a LSU y que se encargaron del rito anual de humillación inopinada a USC. Pues ya me parece a mí que es un partido complicado para Notre Dame.
En un principio hablo, claro, sólo de sensaciones, de coincidencias. Pero, analizado más a fondo, hemos visto a esa defensa de los Fighting Irish irse a pique ante un QB móvil y con tendencia a pasar en carrera, y en frente tendrán a Locker que es un maestro en lo mismo. Y hemos visto a Washington echar abajo un ataque sin una clara referencia como receptor, y eso le pasa a Notre Dame desde que perdió para todo el año a Michael Floyd.
Así que puede sonar a frivolidad, pero de verdad creo que este puede ser un gran partido. Y uno muy relevante sobre el verdadero nivel de Notre Dame. Y, ojo, que le seguiran 3 partidos contra rivales de la Pac-10. Más les vale ganar este.
NCAA, pre-week 5: lo que pudo haber sido
Hace dos semanas un Cal-USC era el no va mas. “Algo” ha cambiado.

Paso que pararon a este
USC ya ha cometido su pecado anual yendose al carajo nada menos que en Seattle frente a Washington. Y California fue borrada de la faz de la tierra por una colérica Oregon que, oh, espera, ¿pero estos no eran caca? Extraña temporada que nos depara el que era el duelo clave de toda la Pac-10 con los dos equipos con el casillero de derrotas encendido y, encima, contra rivales de conferencia. Bravo.
El ataque terrestre de Cal fue demolido en Oregon el sabado pasado. A Best no le dejaron ni un resquicio y el gameplan, invariable, siguió pegandose cabezazos contra un muro verde fosforito. Kevin Riley ni estuvo ni se le esperó. Pero lo más frustrante no fue eso, si no la total incapacida para parar a Jeremiah Masoli, en un ejercicio de autodestrucción consistente en dejar que cada jugada de los Ducks fuese de 6 o 7 yardas; daba igual que corrieran, que pasaran, que se quedaran parados, daba igual, first down.
En cuanto a SoCal, peor aún. Por no repetir lo que fue su debacle una y otra vez , lo más relevante es la información que nos dió Washington el pasado sabado: perdió estrepitosamente con Stanford (¡Stanford!). O sea, que el equipo que bate a Trojans y pone contra la pared a LSU se estrella con los de su ralea… algo huele a podrido tanto en LSU como en USC.
Pero puedo estar equivocado, claro, a fin de cuentas los Trojans ganaron en Columbus (ese es otro tema que habría que tratar…). Lo que es seguro es que no voy a cambiar de opinión sólo en el hipotético caso de que ganen a Cal, que estos ya han dejado claro que tampoco es que sean la repera.
Paso imprescindible para la redención, USC, pero no suficiente.
NCAA, pre-week 5: A recuperar las opciones
A eso juega Oklahoma este sabado. Su calendario le ha preparado, quizás algo pronto, la posibilidad de volver a la pelea: ganar a Miami.

Un día para crecer a toda hostia
Y aún podría ser mejor si The U hubiese ganado a Virginia Tech la semana pasada. Pero la defensa axfisiante de los Hookies y/o el mal tiempo, enterró a los aéreos ‘Canes en una trampa muy cruda. Esa derrota, dolorosa, fue determinante para dejar claro que el capo de la ACC sigue ahí. Y también para que la pieza que pretende cobrarse Oklahoma tenga menos precio.
La secuencia de hecho es la que sigue:
-los Sooners pierden con BYU, y pierden a Gresham y Bradford de paso.
-Miami arrasa a Florida State.
-Pero Florida State se merienda a BYU en casa de los segundos.
-Ergo Oklahoma se redime de su primer error en caso de poner a Miami con el culo al aire.
El problema es que Sam Bradford, que ha estado entrenando toda la semana, no llega para el partido y tienen que jugar con el freshman Landry Jones. El chico lo está haciendo muy bien, pero no se ha enfrentado a una defensa de la velocidad de los ‘Canes hasta ahora. Por otro lado, y problemas de lluvia aparte, el ataque de Miami está siendo una fiesta voladora; con que sus receptores cometan la mitad de drops que la última semana, pueden causar un dolor de cabeza considerable en Oklahoma. Huelga decir que no pueden perder si quieren ser considerados a nivel nacional.
En cuanto al punto de vista de Miami, creo que hay una cosa llamada VICTORIAS-DERROTAS a la que se le da mucha importancia. Lo digo porque, si después de todo lo que se ha hablado, de verles en el top 10, del hecho de que habían vuelto y toda la demás fanfarria, si se ven con 2-2 y una derrota contundente contra su máximo rival en la ACC, pues volverán al sitio donde estaban. Y poco importará que su calendario, de momento, es como para echarse a temblar. Es injusto, sí, pero es lo que hay.
Partidazo. De los eliminatorios.
NCAA, week 4: conteniendo la respiración
Tim Tebow está en un hospital
Superman estaba jugando con gripe (sí, sí, esa), pálido, con fiebre. Mucho más ajeno, distraído, que de costumbre. Eso no impedía a los Gators ir ganando por tropecientos millones de puntos, claro. Pero esta jugada se puede explicar desde esa debilidad, porque es muy difícil, pero mucho, ver Al Mas Grande recibir un golpe con esa flaccidez, con ese descontrol. Y luego la terrible caída y el movimiento del cuello…
Quedó inconsciente, con los ojos en blanco. Le llevaron a la banda, ya despierto, donde estuvo vomitando y totalmente ausente, hasta que lo metieron en una ambulancia a un hospital donde ha pasado la noche. Se habla de una contusión grave. Y una contusión puede ser que vuelva a entrenar pasado mañana o el fin de una carrera, es decir, nunca dice nada. El caso es que sus familiares están muy preocupados y la Gator Nation se muestra un tanto pesimista.
Dejando de un lado el hecho de que todo el mundo quiere lo mejor para cualquiera, y que el lado humano es lo único importante, el impacto sobre la competición no podría ser mayor.
La Mayor Estrella Que Vieron Los Tiempos no se puede reemplazar y, por lo tanto, a mí me cuesta un horror creer que Florida puede hacer algo sin él; máxime cuando su QB reserva, John Brantley, es un pocket passer de manual que lo tendría complicado para adaptarse en dos patadas a un sistema spread en posición constante de shutgun con una sóla ala. O, mejor dicho, difícil lo tendría Meyer para adaptar el sistema. Y sin Florida al frente, esto se convertiría en un sindios.
Quedan dos semanas para el siguiente partido de los Gators, será el 10 de octubre y, casi nada, contra LSU. Sería genial ver a Tim Tebow al frente de este glorioso ataque ese mismo día.
NCAA, week 4: La ACCortijo de los Hokies
Virginia Tech destrozó a Miami.

A Harris le llovió de todo
Llegaban los Hurricanes como un idem, habiendo ganado a los buenos Yellow Jackets y a los absolutamente impredecibles Seminoles, para presentar sus credenciales ante el amo y decirle que quería su puesto. Virginia Tech ha convertido la ACC en su cortijo particular desde hace más de un lustro y ayer parecía el día indicado para un cambio de guardia.
Tal y como me parece, a los Hokies les da exactamente igual lo de las aspiraciones nacionales. Quiero decir, que no se me entienda mal, que no deben verse a sí mismos a ese nivel y por eso, año a año, pierden fuera de la conferencia y se tienen que conformar con la Orange Bowl. De ahí que la derrota frente a Alabama no les afectara lo más mínimo a nivel mental: ellos sabían donde debían demostrar lo suyo.
Y se la pusieron a huevo, oigan, con toda la prensa calentando la cabeza con el asunto, con el ranking poniendo a Miami por encima, con el recordatorio permanente de que la defensa no respondía a las expectativas… el partido fue un diluvio total, y no me refiero sólo a lo climatológico, no, los Hokies pasaron por encima de los ‘Canes con una presión sobre Jacory Harris que este no había visto aún y le convirtieron en el mismo tipo frio e inalterable que otea el campo, sólo que en vez de ver pases completos Harris sólo veía rivales golpeándole y entrando en el box como si les debiese dinero.
A pesar de que, en la segunda parte, un par de drops pudieron haberse convertido en un cambio de dinámica, el encuentro cayó, pesadamente, como una verdad inalterable: Virginia Tech aspira a ganar la ACC. No quiere más, no quiere menos, y eso es decepcionante para la propia conferencia porque les limita sus posibilidades nacionales y les resta cierta emoción ya que son, año tras año, superiores a todos sus rivales por un margen bastante amplio.
NCAA, week 4: Stanford nos dice un par de cosas
Puede parecer una victoria menor en un partido intrascendente, que sólo atañe a dos programas destinados a evitar el fondo de su conferencia. Pero lo cierto es que este partido nos dice mucho, y será tenido en cuenta, a lo largo de la competición.

Locker
Washington era (es) una de las historias del año. Tras venir de un 0-12 y abochornar toda su historia, arrancó con un nuevo entrenador, Steve Sarkisian, y de buenas a primeras le dio una tarde de perros a LSU. Muchos lo tomaron como la medida de un equipo, el de Lousianna, lejos del más alto nivel, o bien como una visita a un campo complicado y algo similar a un accidente menor. La cosa se tornó totalmente diferente cuando ganaron a USC, claro, en ese momento no es que la gente se creyerá a Washington del todo, pero sí que dignificó el partido anterior y le dió una pátina de gloria a LSU por aquella victoria.
Pues bien, de vuelta a la realidad Stanford le ha ganado a los Huskies, ¿y ahora que hacemos? ¿qué nos dice esto? Mi opinión es que nos cuenta que USC sufrió un colapso, el suyo anual que tanto estila, y que nada de aquello se le puede achacar nada más que a ellos mismos. Y, por lo tanto, es LSU el equipo que no merece crédito por ganar por los pelos en Seattle. Así lo demostró ayer al escapar, también de milagro, de Mississippi State.
Preveo, pues, a USC jugándosela a una carta contra Oregon, y a LSU pegandose un batacazo tremendo contra los Gators el 10 de octubre (eso sí Tebow está, como escribiré dentro de un rato)
NCAA, week 4: sospechosos desenmascarados
California, Miami, Ole Miss y Penn State sufren dolorosas (-ísimas) derrotas en una jornada donde debían demostrar si su rankings eran acertados o no.
Vaya una semana. Los cuatro equipo estaban rankeados en el Top 10, y los cuatros eran sospechosos hasta conseguir victorias de enjundia real. Pues bien, los cuatro han caído con estrépito. El caso de Miami es especial, y lo trataré en un artículo aparte, pero las debacles de los otros tres merecen el mismo calificativo de reproche, una mirada de jefe severo en plan “ya sabía yo que no erais para tanto”.

Snead
Ole Miss salió el jueves al thursday night maldito, ese que da sorpresa tras sorpresa todos los años, con muy poca confianza, y South Carolina le dio un partido terrible, duro. Fueron capaces de atravesar como mantequilla la protección y consiguieron hacer parecer a Javen Snead un mediocre. Eric Norwood, en concreto, empezó la noche con un sack y fue imparable todo el rato lanzandose contra McCluster. Fue, sin embargo, la defensa de los Rebels la que no se centró en su trabajo; es cierto que Stephen García estuvo fallón, también que sus receptores no corrieron sus rutas como debieron y que carecieron de cualquier iniciativa para romper sus marcajes, pero bastaron un par de escapadas de Moe Brown y, sobretodo, Tory Gurley, para acabar con el partido.
La conclusión es que los de Missisipi están realmente lejos de Alabama para luchar por la SEC West y, por supuesto, muy lejos del Top 5 nacional. Toda la expectación generada por el final de temporada anterior se vino abajo en el primer envite de nivel.

Imparables
Menos grave, pero mucho más espectacular, fue la derrota de California. Porque la clave aquí no es que fallaran contra un equipo menor, si no que les pasó por encima un equipo que no lo es, aunque lo pareciera según el ranking. Oregon avasalló a los Bears con una autoridad basada en el domino de la OL que hizo parecer cada jugada de carrera un bigplay en ciernes. Jeremiah Masoli se movió, al fin, con todo el criterio del mundo y sacó su brazo a pasear con acierto y, sobretodo, criterio. No hubo ni un minuto en el partido en que no puedieran hacer lo que quisieran. Y en el otro lado del balón más de lo mismo, los Ducks metieron a todo su equipo encima de Jahvid Best, el mejor jugador de lo que va de temporada; el gameplan de los Bears fue inflexible y, de esta manera, tan predecible como suicida, Kevin Riley disfrutó de una noche en la que vio como hacía de mero transmisor del balón hacia un golpe seguro para su corredor.
Oregon, de esta manera, vuelve a ser contendiente de la Pac-10 porque, por desesperada que parezca su temporada, “sólo” ha perdido con Boise State y mantiene sus opciones intactas. La exhibición contra el que parecía ser el auténtico aspirante al puesto de USC les deja con todo abierto y, al contrario, relega a Californa a la posición de segundón, máxime teniendo en cuenta que sus siguientes rivales son los Trojans.

Medio buenos, pero nada más
Y, por último, Penn State. Estos si que podrían tener una opción, remota, pero real, de jugar por el título. De todas formas, han vuelto a demostrar que son un equipo fiable, serio, muy bien hecho, pero carente de talento real, al menos en ataque. Nunca me he fiado ni de Darryl Clark ni de Evan Royster, pero les respeto por su inteligencia y su implicación; lo que pasa es que no lucen y, en noches complicadas, no son nada especial a lo que agarrarse. Por segundo año consecutivo Iowa les ha roto los sueños dándoles de su propia medicina, convirtiendo el partido en una pelea de trincheras, y haciendo que la defensa haga todo el trabajo.
La Big Ten parece, pues, que aún no ha empezado, y es difícil saber quién está realmente al frente. La único que parece obvio es que los Buckeyes tienen el camino bastante libre para una nueva Rose Bowl, ya que Michigan se escapó de milagro de una triste derrota frente a Indiana (Forcier, otra vez).
NCAA, week 3: Virginia Tech realiza un milagro
Que los canonicen
Durante todo el partido Nebraska fue mucho mejor equipo que los Hookies. De hecho, hasta este último drive casi doblaban en yardas a sus rivales. Controlaron el tiempo, corrieron con insistencia y fuerza, Zac Lee se comportó como un QB más que competente, Ndamukongh Suh fue una puta pesadilla para Tyrod Taylor, etc. Y tenían el partido ganado, pero un drive final increible de Virginia Tech les hizo perder. Mala suerte.
Pero ese último minuto no me puede hacer cambiar un par de opiniones que se hicieron fuertes mientras veía el partido. Tengo la sensación de que Tyrod Taylor, con ese pedazo brazo que gasta, es un QB muy mediocre, yo es que lo veo incapaz de gobernar las situaciones que se le presentan; por supuesto, es jodido decir eso cuando se ve lo que se puede ver en el video que he puesto para ilustrar esta entrada, pero no es lo habitual en él. Y con este QB Virginia Tech no creo que pase de aspirar a gobernar su cortijo en la ACC, y quizás ni eso porque Miami en la Coastal le va a poner las cosas muy (muy) dificiles y esos si que cuentan con QB frío y decisivo. De haber perdido ayer, como todo apuntaba, como realmente merecieron, los Hookies habrían vuelto a pasar por su temporada fuera de conferencia como un equipo incapaz de gestionar su deseo, incapaz de luchar por algo que todo el mundo les supone que no es otra cosa que calibre de cadidato. No es un crimen perder contra Alabama, por supuesto, y tampoco lo hubiese sido perder con Nebraska porque, en esencia, parece que sólo les interesa la ACC.
Y, por otro lado, Nebraska puede decir bien alto y claro que ha regresado. Hace falta que pase por toda la Big XII, claro, pero sus comienzo de temporada le sitúa en el mismo plano que Michigan, Miami, Notre Dame y Florida State. Estos cinco gigantes se van a colar en el Top 25 y van a cambiar la fisionomía de la competición, porque meten mucho más miedo que sus predecesores, años anteriores, en los puestos entre el 10 y el 25. Yo me alegro; no tengo nada contra los pequeños (es un decir) programas, pero es un placer volver a ver a estos colleges por ahí arriba.
